F Guía rápida para editar tus escritos | Nana Nieto

Guía rápida para editar tus escritos


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Para editar, imprime tu trabajo.
Siempre deberías hacerlo. Siempre. Puede que no tengas impresora y sea una molestia tener que patear hasta la casa de impresión o la papelería más cercana. Puede que incluso no te guste la idea de gastarte dinero en la impresión, pero tener tu manuscrito impreso puede resultar una mejora de un 4 o 5% en el resultado final.
¿Por qué? Porque criticar y deconstruir el trabajo de otro escritor es mucho más fácil que hacerlo con el tuyo, porque otros ojos traen una perspectiva fresca al asunto. Si quieres abordar tu trabajo con esa perspectiva “lejana”, necesitas simular la situación de ser el lector ajeno (y no querrás provocarte una amnesia).
Lo has escrito, lo has impreso, ahora lo lees una vez de arriba a abajo. Una vez hecho esto, coge el rotulador rojo y comienza a tachar, sin piedad.
Si has escrito tu primer borrador a mano, pásalo a ordenador (o máquina si vives en el siglo XIX) e imprímelo. Hazte colega del tipo de la casa de impresión, lo vas a visitar a menudo.

Tómate un respiro.

Si estás muy cerca de la fecha de entrega, este paso no es para ti, ve directo al 3. Perosi todavía tienes tiempo, lo mejor para poner distancia emocional con lo que has escrito, es dejar que se enfríe. Cuando lo retomes, tendrás otra perspectiva y te resultará más sencillo encontrar los fallos y las palabras malsonantes, las frases mal estructuradas o liosas. Lo ideal sería dejarlo unas 24 horas, pero si no tienes tanto tiempo, bastará con que te des un paseo hasta el baño y te tomes un café. Cuando regreses te resultará más sencillo ser brutal con tu edición.

Lee en voz alta.

La buena escritura suena suave, como si hablases. Por eso mismo, escuchar tus estructuras sintácticas en voz alta es la mejor forma de descubrir los errores y las frases extrañas. Lee tu trabajo en voz alta, cambia todo lo que carezca de sentido o resulte incómodo al lector. No tengas miedo de usar palabras coloquiales, así es como hablamos los humanos.

Ponte en el lugar de tu audiencia.

Ahora que ya has leído y releído tu trabajo, toca hacer un pequeño juego de rol. Vuelve a leer tu manuscrito, de cabo a rabo, pero esta vez, hazlo como si fueras tu jefe (o tu editor, o tu profesor…) ¿Te aburres antes de la segunda página? ¿O resulta tan fluído que has pensado en darte un ascenso? ¿Qué es lo que más te llama la atención? Toma notas, haz cambios y avanza hasta el siguiente paso.

Sin compasión.

El último paso, el más importante. Corta todas esas palabras, frases y párrafos, sin piedad, como si estuvieras loco. Es la mejor manera de asegurarte de que sacarás a la luz la chicha de tu escrito.
A mí se me daba fatal (todavía se me da regular), si a ti te pasa lo mismo, aquí tienes algunos consejos que he ido aprendiendo:
Haz párrafos cortos: Tres o cuatro frases es más que suficiente para decir cualquier cosa.
Reduce cada frase a sus partes esenciales: un sujeto bien definido, un verbo fuerte y un complemento.
Evita el uso de las subordinadas: Éste es mi punto débil, me gusta usar subordinadas una dentro de la otra, para esto soy como Cicerón…cualquiera diría que aprendí a leer con las Catilinarias.
Para refrescar las clases de lengua: una frase subordinada tiene sujeto y verbo, pero no tiene significado por sí misma, depende siempre de una principal. Ejemplo:
Cuando la fatiga hizo mella en el equipo durante el segundo tiempo, hice algo para mejorar la moral.
Vamos a trabajarla un poco:
Tomé la iniciativa para mejorar la fatiga y la moral del equipo.

Elimina adjetivos y adverbios.

Marca todos y cada uno de los adjetivos y adverbios que te encuentres, luego marca los que son absolutamente necesarios. Si tienes dudas piensa si podrías usar un verbo que lo exprese mejor.
Si es un adverbio, elíminalo siempre. SIEMPRE.

Opinión y autoridad.

Si expresas tu opinión en alguna materia te has de posicionar, no importa lo que te cueste hacerlo, o lo poco que te guste. Si expresas una opinión tienes que mostrar autoridad, las frases del tipo “parece que” o “dicen que” no sirven, son flojas y dará la impresión de que no crees en lo que estás diciendo. NO hay nada peor que eso.
Cuando des tu opinión posiciónate, defiende tu punto de vista con frases fuertes y con pruebas objetivas (no te inventes cosas, mucho menos números y porcentajes).
La auto-edición no se aprende de un día para otro, hay cursos y gente muy preparada que se dedica a esto, sin embargo, si te dedicas a escribir necesitarás tener algunas nociones básicas, yo te he contado lo que he aprendido a base de ensayo y error, lo que he aprendido leyendo sobre el tema y preguntando a los que saben de esto.

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